domingo, 5 de junio de 2016

Por amor y valor al arte,volví...

Cómo ya comenté,en todo hay una parte que es mejor no recordar,pero que quizá viene bien,para darse cuenta de las cosas.
Después de examinarme en tercero de elemental,el cual aprobé,acabé la temporada, en junio como siempre,y a esperas de qué llegará un nuevo año,en septiembre. Cuando empezó tenía las mismas ganas de siempre,eso es indudable.Pero yo tenía a penas 13 o 14 años y a esa edad pasan muchas cosas por la cabeza,tonterías tal vez,cosas de niña. Y pasaban los meses y algo pasaba,porque no salía con la misma sonrisa después de clase,muchas veces,salí llorando. Y cada día me daba más....no miedo,si no desgana ir a clase. Mi madre no me veía bien,y yo tampoco.
Creo que me superó la situación. El cambio de tercer grado de carrera a cuarto es inmenso,por lo cual hace falta muchísima intensidad,fuerza,valor...y lágrimas. Yo era consciente de a lo que me iba a enfrentar,un año durisimo,pero quizá no era para mí. Cada clase,era un esfuerzo mayor del que podía dar,porque no era fuerte,no tenía seguridad en mi misma,no me veía capaz de poder superarlo y lágrimas incontables cayeron de mis ojos. Ojo,no lloraba por la intensidad y fuerza que me metían mis profesoras,porque ellas siempre han querido que fuera una bailarina de 10. Lloraba porque era una niña y simplemente,era demasiado débil.Era.
Mi madre me dijo que no podía seguir así,que el baile,era sufrir para más tarde,disfrutar el doble. Que era duro,pero no tanto como para romperme en pedazos. Y fue cuando me dijo:"Belén,déjalo".
Mis padres siempre me han apoyado,y cuando digo siempre,es desde el primer minuto que bailé,hasta el ultimo que bailaré. Tengo la suerte de que nunca me han fallado. Que han creído en mí,más que yo misma,que me han visto en el suelo destrozada hasta en lo más alto tocando el cielo. 
Yo quería seguir,a pesar de lo que me había dicho mi madre,quería aguantar,quería demostrar que podía.Cómo iba a tirar por la borda tantos años bailando,tanto conseguido...Y sobre todo,como iba a decepcionar a todo la gente que ha estado siempre a mi a lado,a mis padres y hermano,a mi tío que desde el cielo sonreía cada vez que me veía bailar...Pero no,no pude. 
No deseo a nadie tener que abandonar su sueño,porque es lo más duro que te puede ocurrir. Tener que abandonar por falta de seguridad en ti misma.
Mi hermano me abrazó y entre lágrimas me dijo:"Volverás".
Mi madre se lo dijo a las profesoras,dijo que igual era una nube negra,que me hacía falta descansar,y que igual volvía en dos semanas,o en dos meses.
No fue en dos semanas,ni dos meses,fue en dos años. Pero volví.Volví.
Fue en enero del año pasado cuando de repente pasó algo por mi cabeza que hizo que volviera a despertar el sentimiento que tenía dormido en mi corazón."Mamá,quiero volver,por favor"
Tenía muchísimo miedo por la reacción que pudieran tener mis profesoras,cómo me iban a recibir,como iría todo...
Fuimos mis padres y yo a comunicárselo,y joder,me recorrió un cosquilleo por el cuerpo entero nada más entrar a la escuela. Y me eché a llorar cuando me abrazaron y me dijeron:"Bienvenida a casa otra vez,creemos en ti,y volverás a ser mucho mejor que antes".
El problema siempre ha estado en mí,todo el mundo creía en mi,menos yo...Y ya era hora de cambiar eso.
Actualmente,sigo bailando con más ganas que nunca,y luchando por ir a cuarto la temporada que viene. Al principio pensé que qué dos años más tirados a la basura a lo tonto,pero en verdad me han ayudado a ser más fuerte,y sobre todo a tener más valor.
A veces hace falta frenar,descansar,y coger mucha carrerilla...Y sobre todo,no mirar atrás.

1 comentario: